Polémica por la “tasa al metano”: Klug aclara que “el problema son los eructos y la bosta”

La diputada bonaerense Lucía Klug defendió su proyecto para crear la Tasa Ambiental sobre el Metano en la provincia de Buenos Aires, una iniciativa que generó fuerte debate por apuntar a las emisiones producidas por la ganadería. Según explicó, el objetivo no es sancionar al sector, sino impulsar medidas para reducir el impacto ambiental.

En diálogo con Bahía Hoy (La Brújula 24), Klug aseguró que el proyecto fue pensado “para discutir con la sociedad”, y remarcó que la ganadería es una actividad que, a nivel mundial, aporta altas cantidades de gas metano, uno de los más nocivos para el calentamiento global.

La legisladora, integrante de Unión por la Patria y cercana a Juan Grabois, dijo que hoy ningún organismo del Estado regula específicamente estas emisiones. Aclaró además que la tasa solo se aplicaría a quienes no adopten medidas ambientales:

“Lo ideal sería que nadie la tenga que pagar”.

También detalló que lo recaudado no será para el Estado provincial, sino que se destinará a un fondo fiduciario para proyectos que reduzcan gases y mejoren la gestión de residuos urbanos.

Klug mencionó alternativas que los productores podrían implementar según su escala, como convertir estiércol en biogás, plantar especies nativas o aplicar otros planes de manejo que reduzcan el impacto.
Recalcó que no buscan perjudicar la producción ganadera, sino generar conciencia sobre su huella ambiental.

La diputada explicó la gravedad del metano:

“Es 10 veces más nocivo que el dióxido de carbono”.
Añadió que una vaca produce alrededor de 100 kilos de metano por año, equivalentes a 20.000 km de recorrido en auto.
Y aclaró que el problema no son “las flatulencias”, sino “los eructos y la bosta estancada”.

Sobre la crítica que ironizaba con un “inspector de ARBA contando gases”, Klug respondió que el proyecto prevé un relevamiento previo y planes de manejo proporcionales a cada tipo de explotación.
Definió la tasa como “un impuesto a la negligencia”, más que un cobro obligatorio.

Ante el rechazo de Carvap, que calificó la iniciativa como “otro peaje a la producción”, Klug sostuvo que hubo “falsa información y operación mediática”, y lamentó que la entidad no se acercara al debate.

Como antecedente, citó que Dinamarca es el único país con un impuesto similar, aplicado recientemente. Indicó que su proyecto aún no pasó por comisiones y será girado al Ejecutivo para su análisis.
Se mostró abierta a cambios:

“Si hay una idea mejor para reducir el metano, no tengo drama en discutirla”.

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