Giro inesperado en el caso de La Joya Agro: qué pasó con el ganado y qué revelan los chats

Lo que comenzó como una denuncia viral por un supuesto robo masivo de ganado en Rosario terminó dando un giro inesperado en la Justicia. El caso del influencer agropecuario Bruno Riboldi, conocido en redes como “La Joya Agro”, ahora apunta a un conflicto comercial y judicial mucho más complejo.

De un supuesto robo a una causa por defraudación

La desaparición de 190 cabezas de ganado había generado indignación en el sector rural. Sin embargo, la investigación dio un vuelco clave: la Justicia de Santa Fe imputó a Nicolás Coscia por defraudación, descartando la hipótesis inicial de robo.

La decisión fue tomada por el fiscal Ramiro Martínez y la jueza Marisol Usandizaga, quienes concluyeron que entre las partes existía una relación comercial previa basada en un acuerdo verbal para el pastaje del ganado.

Cómo se hizo viral el caso

A mediados de marzo, Riboldi denunció en sus redes sociales el robo de animales de raza Angus desde un campo en Santa Teresa. El video rápidamente se viralizó, generando repercusión en plataformas como Instagram y despertando el interés del público.

Días después, la Guardia Rural “Los Pumas” halló 161 animales en un feedlot de Chabás. El propietario del establecimiento aseguró haberlos adquirido de buena fe, con documentación en regla.

Qué determinó la investigación

Según la fiscalía, Coscia —quien tenía a su cargo el cuidado del ganado— habría abusado de la confianza y vendido parte de los animales sin autorización.

El expediente detalla que:

  • El 25 de febrero de 2026 se vendieron 161 bovinos mediante consignataria.
  • 104 animales fueron a la firma Agrolap.
  • 57 a Establecimiento P.V.G. S.A.S.
  • Se utilizaron documentos de tránsito electrónico (DT-e) gestionados ante SENASA, declarando la hacienda como propia de otra firma.

Además, el imputado habría gestionado nuevas guías para trasladar 190 animales a nombre de otra empresa, sin autorización.

Para la fiscalía, esto configura una maniobra de defraudación por abuso de confianza, con perjuicio económico directo.

Por qué no se considera robo

Uno de los puntos centrales del caso es el cambio de figura legal. La Justicia sostiene que no hubo robo porque Coscia tenía acceso legítimo al ganado.

En este contexto, se interpreta que el acusado excedió sus facultades dentro de una relación comercial, lo que encuadra en una estafa y no en un delito violento.

La postura de la defensa

El abogado defensor Pablo Morosano rechazó las acusaciones y aseguró que Riboldi estaba al tanto de la operación.

Según sostuvo, existen pruebas que indicarían que el influencer sabía desde febrero sobre la venta de los animales e incluso habría dado indicaciones al respecto. También cuestionó la exposición del caso en redes, calificándola como “un circo”.

Los chats que complican la causa

Uno de los elementos más relevantes son los chats de WhatsApp presentados por la defensa. Estos mensajes, fechados a fines de febrero, sugerirían que Riboldi conocía la situación financiera y la necesidad de vender el ganado.

Incluso, según esta versión, habría dado la orden de vender rápidamente los terneros para afrontar deudas.

Qué pasó con los animales

En cuanto al destino del ganado, Riboldi logró recuperar la posesión de los 161 animales encontrados, ya que conservaban su marca y caravanas identificatorias.

Sin embargo, el conflicto judicial continúa, centrado ahora en determinar responsabilidades, el destino del dinero y si existió o no consentimiento en las operaciones.

Una causa que parecía un robo organizado ahora expone un entramado de negocios, confianza y versiones cruzadas que la Justicia deberá terminar de esclarecer.

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