
Una vida dedicada a la política callejera

La política y el activismo social pueden tener rostros muy diversos, y uno de esos rostros es el de Nené Castiglioni, una mujer que ha dedicado su vida a la militancia. A los 87 años, esta abuela no solo reparte volantes, sino que también siembra conversaciones en las calles, desafiando el desencanto que muchos sienten hacia la política. Su historia es un testimonio de la pasión y el compromiso que pueden tener las personas mayores en la lucha por un cambio social.
Con una sonrisa cálida y un espíritu indomable, Nené es un ejemplo de que la política no tiene edad. Su vida está entrelazada con momentos históricos de Argentina, y su voz resuena no solo en su comunidad, sino también en la memoria colectiva de quienes han luchado por la justicia social. En este artículo, exploraremos su trayectoria, su contexto familiar y su significado como mujer de su época, y cómo su activismo continúa inspirando a nuevas generaciones.
Un legado de militancia
Nené Castiglioni no es solo una abuela; es una militante de toda la vida. A lo largo de su trayectoria, ha sido testigo y protagonista de numerosos cambios sociales y políticos en Argentina. Desde sus primeras experiencias como profesora hasta su activismo actual, su vida ha estado marcada por la lucha por la educación laica y la justicia social.
Nació en 1938 y, desde su juventud, se mostró crítica con el sistema. Su primera rebelión fue separarse del catolicismo, en un contexto en el que la educación laica era un tema candente. Su compromiso con esta causa la llevó a involucrarse en movimientos sociales, donde comenzó a forjar su identidad como activista.
Algunos hitos de su trayectoria incluyen:
- Participación en el movimiento estudiantil durante la década de 1960.
- Militancia en el Partido Socialista Auténtico (PSA).
- Defensa de la educación pública y laicidad en la enseñanza.
- Activismo en varias huelgas y marchas a lo largo de su vida.
Su compromiso no solo se limita a su propia vida, sino que también ha influido en la de sus hijos, quienes han seguido sus pasos en la militancia. Esta herencia familiar de activismo es un claro reflejo de cómo se transmiten los valores de justicia y lucha por la igualdad de generación en generación.
Una mujer de su época
Nené es un ejemplo de cómo las mujeres han jugado un papel fundamental en la historia política de Argentina. A lo largo de su vida, ha enfrentado desafíos tanto en su carrera profesional como en su activismo. Su participación en el Rosariazo, un levantamiento estudiantil y obrero en Rosario en 1969, es solo una de las numerosas experiencias que la han moldeado.
Su casa es un reflejo de su compromiso y su historia. En la sala, puede encontrarse con una obra de arte de una Madre de Plaza de Mayo y un afiche de su actual candidata, Caren Tepp. Cada objeto cuenta una historia, y cada historia es un ladrillo en la construcción de su identidad política.
Además de su labor en la calle, Nené ha sido profesora durante décadas, donde también ha ejercido su militancia. A pesar de haberse jubilado hace años, su pasión por la educación continúa viva. Ella considera que el activismo en la educación es crucial, y muchas veces se encuentra en debates con otros docentes sobre la importancia de la lucha sindical y la defensa de los derechos laborales.
Una familia de activistas
Nené se enorgullece de su familia, todos ellos comprometidos con diversas causas políticas. Sus tres hijos han abrazado la militancia, cada uno con su propia perspectiva política. Este entorno ha generado un espacio de debate y reflexión en su hogar, donde las diferencias de opinión son parte del diálogo familiar.
Su familia está compuesta por:
- César: Marxista y activista en movimientos sociales.
- Carolina: Una voz crítica que impulsa causas feministas.
- Martín: Anarquista que desafía las normas establecidas.
La diversidad de ideologías en su familia es motivo de risas y, a veces, de discusiones acaloradas. Nené bromea diciendo que su yerno, un peronista, la acusa de "gorila" por sus críticas. Pero más allá de las diferencias, lo que une a esta familia es un fuerte compromiso con la justicia social y el deseo de un cambio para el futuro.
La conexión con la comunidad
La forma en que Nené se relaciona con los demás es clave en su estrategia de activismo. Al volantear, no solo reparte información, sino que también entabla diálogos con las personas que encuentra en su camino. Su cercanía y empatía le permiten conectar con quienes comparten su desencanto por la política actual, pero que aún mantienen la esperanza en nuevas propuestas.
Cuando habla de su candidata, Caren Tepp, lo hace con una mezcla de admiración y esperanza. Destaca su compromiso con la comunidad, mencionando que “dona la mitad de su sueldo” y que vive en un tambo para estar más cerca de la gente. Este tipo de acciones resuenan profundamente con los ciudadanos, que a menudo se sienten desconectados de la clase política tradicional.
La importancia de la voz de los mayores
La experiencia y el conocimiento que Nené acumula a lo largo de su vida son valiosos, y su voz es un recordatorio de que la política no es solo un espacio para los jóvenes. La participación de las personas mayores puede aportar una perspectiva única que muchas veces se pasa por alto en el discurso político contemporáneo.
Al salir a la calle, Nené no solo expresa sus opiniones, sino que también escucha. Ella afirma que “en la calle se escucha, se aprende, se mira lo que la gente necesita”. Este enfoque activo y participativo es esencial para construir una democracia más inclusiva.
Su compromiso con la educación pública, el activismo y el diálogo son lecciones que pueden inspirar a otros a involucrarse en sus propias comunidades. La política, cuando se hace desde la base, puede ser una herramienta poderosa para el cambio.
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