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Testigos relatan experiencias con Javier Saavedra en Santa Victoria Este

La reanudación de la audiencia por el femicidio de Jimena Salas ha traído consigo una serie de testimonios que buscan arrojar luz sobre la vida de Javier Saavedra, principal sospechoso del crimen. En un entorno donde la búsqueda de justicia es fundamental, las evidencias y relatos de quienes lo conocieron pueden ser cruciales para entender el contexto social y personal que rodea este caso. A continuación, se detallan las declaraciones de testigos que han aportado información relevante sobre Saavedra y su entorno.

Índice

Declaraciones de testigos clave

La audiencia comenzó con la recepción de nuevas declaraciones testimoniales. En total, se presentaron siete testigos: uno propuesto por la fiscalía y seis por la defensa. Este proceso es esencial para construir una imagen completa y justa de los acontecimientos y de las personas implicadas.

Entre los testigos, una mujer que trabajó con Javier Saavedra en el pueblo de Santa Victoria Este entre 2018 y 2019, brindó información sobre su labor en un programa nacional. Este programa, ejecutado por una ONG, se centraba en la concientización y prevención en salud y educación en comunidades criollas y originarias de la región del Chaco salteño.

El entorno laboral de Javier Saavedra

La testigo mencionó que el equipo estaba compuesto por seis personas, incluyendo a Saavedra, quienes vivían en una casa proporcionada por la ONG. Esta casa contaba con:

  • Tres habitaciones: una destinada a oficina y dos con cuchetas.
  • Hospedaje gratuito para el equipo.
  • Una remuneración mensual por sus servicios.

La convivencia en este entorno, destinado a promover el bienestar de la comunidad, permitió que los testigos compartieran experiencias sobre la dedicación y el compromiso de Saavedra en el trabajo.

Incidentes que llevaron a la expulsión

La testigo relató un incidente que resultó en la expulsión de Javier Saavedra de la ONG. Aunque no presenció el suceso, había recibido información de una compañera que indicaba que Saavedra había acosado a otra trabajadora y había intentado mantener una relación inapropiada. Ante esta situación, la coordinadora de la fundación tomó la decisión de expulsarlo, aunque la víctima optó por no presentar una denuncia formal para no perjudicar a la ONG.

Después de su expulsión, Saavedra continuó viviendo en Santa Victoria Este, en el convento de unas monjas. Sin embargo, la testigo también mencionó dos situaciones de inseguridad en el domicilio de la ONG, que indicaron la creciente inquietud en la comunidad. Estos incidentes fueron:

  • Una vez, al regresar de un fin de semana largo, encontraron las ventanas abiertas y el lugar inundado, aunque no notaron robos.
  • En otra ocasión, les sustrajeron varias pertenencias, incluyendo maletas y computadoras, lo que alarmó a los residentes.

La historia de Jimena Salas y Javier Saavedra

Jimena Salas fue asesinada el 27 de enero de 2017 en su hogar en la localidad de Vaqueros, recibiendo 40 puñaladas. A pesar de que Javier Saavedra era el principal sospechoso, falleció el día antes de que comenzara el juicio. La investigación identificó que, aunque se pensó en un suicidio, aún persisten dudas sobre las circunstancias de su muerte. Ahora, el juicio avanza contra sus dos hermanos, Carlos Damián (40) y Adrián Guillermo Saavedra (38), quienes también están acusados de participar en el crimen.

Testigos a favor de la defensa

Entre los seis testigos que presentó la defensa, un sacerdote franciscano de la Parroquia San Ignacio de Loyola en Santa Victoria Este, aportó datos sobre su experiencia con Saavedra. El religioso relató que conoció a Saavedra en 2020, cuando asumió como párroco y ya lo consideraba parte de la comunidad desde 2018. Saavedra había colaborado en la ONG y luego se integró a la orden religiosa bajo su dirección.

Las actividades realizadas por Saavedra incluían:

  • Colaboración en un merendero móvil.
  • Organización de eventos deportivos.
  • Acompañamiento a pacientes hacia el hospital.
  • Distribución de agua potable en la comunidad.
  • Recepción de visitas de organismos provinciales o nacionales.

El sacerdote describió a Saavedra como una persona digna de confianza, amable y muy atenta a las necesidades de los demás. También mencionó que Saavedra tenía pocas visitas a la ciudad de Salta, y que durante su tiempo en la casa parroquial recibió a su madre y a su novia.

Relatos de compañeros de estudio y trabajo

Una compañera de Saavedra en la universidad y en un proyecto comunitario en Villa Floresta también brindó su perspectiva sobre él. La joven lo describió como un excelente compañero, participativo y un estudiante destacado. Además, compartió que ambos trabajaron juntos hasta 2018, manteniendo contacto a través de un grupo de WhatsApp posteriormente.

La excompañera de Saavedra en el Plan Habitat, implementado por la Municipalidad de Salta, también compartió su experiencia positiva. Ella comentó que trabajaban de lunes a viernes, aunque no había un control estricto de asistencia. Este entorno de trabajo permitió que Saavedra demostrara cualidades humanas y tranquilizadoras que dejaron una buena impresión en sus compañeros.

Continuación del juicio y próximas audiencias

La audiencia se reanudará hoy a las 8:30, donde se espera la presentación de más testimonios que seguirán aportando información sobre la vida de Javier Saavedra y su posible implicación en el caso de Jimena Salas. A medida que se desarrollan los testimonios, la comunidad y las autoridades esperan que se esclarezcan los hechos y se haga justicia por el trágico asesinato.

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