La dirigencia actual está politizada y carece de profesionalismo

La situación del agro en Argentina es un tema que resuena con fuerza, especialmente en un contexto donde las decisiones políticas parecen influir de manera directa en la economía rural. En este marco, los productores se encuentran en una encrucijada, luchando por sobrevivir en un ambiente cada vez más adverso. Rosana Franco, líder de la filial de la Federación Agraria Argentina en Junín, expone su visión sobre este panorama complejo, señalando la necesidad urgente de un cambio en la política agropecuaria.

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La necesidad de una ley de arrendamiento en el campo argentino

Rosana Franco, con años de experiencia en la producción de soja, maíz y trigo, argumenta que el sector agropecuario requiere de una ley de arrendamiento que proteja tanto a los productores como a la tierra. En sus propias palabras, “hace falta una ley de arrendamiento” que contemple diversos factores cruciales para el desarrollo agrícola.

Franco critica fuertemente la reciente maniobra del gobierno de Javier Milei, que, según ella, favorece a un pequeño grupo de empresas cerealeras a expensas de los productores. La dirigente asegura que, a pesar de las promesas, “ningún productor bonaerense logró vender granos” durante la ventana de oportunidad que se abrió con la eliminación de las retenciones.

La realidad es que la mayoría de los productores se ven obligados a alquilar tierras para sembrar, lo que complica su planificación económica. Un reciente informe de Sebastián Campo revela que el 70% de los productores debe alquilar tierras, lo que limita su capacidad de inversión y optimización de recursos.

  • La ley debería considerar la rotación de cultivos.
  • Incluir seguros multiriesgo para los contratos de arriendo.
  • Establecer criterios que regulen el mercado de alquileres.

Desafíos y obstáculos en la política agropecuaria

Franco también critica la falta de conocimiento en el ámbito político sobre las necesidades reales del campo. “Discutirlo en una Cámara de Diputados que no sabe lo que es una hectárea de campo me asusta”, señala, haciendo hincapié en la desconexión entre la dirigencia y la realidad de los productores.

La dirigente considera que el sector agropecuario ha sido víctima de una “estafa moral” debido a la eliminación de retenciones, que, en su opinión, benefició a las grandes exportadoras en lugar de a los productores locales. “Es un problema dirigencial”, recalca, y añade que la falta de acción y compromiso de las entidades rurales es alarmante.

Franco enfatiza la necesidad de “despolitizarse” y actuar con información y estudios que respalden las demandas del campo. “Hoy la dirigencia está politizada y es poco profesional para decir lo que pasa”, afirma, sugiriendo que una movilización del sector podría cambiar el rumbo de la situación.

Impacto de la situación económica en la producción

El contexto actual es desolador para muchos productores. La mega devaluación del peso y la histórica sequía de 2023 han afectado drásticamente las finanzas. Las deudas en dólares se han duplicado, y muchos productores enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos.

Los costos operativos también han aumentado de manera significativa. Por ejemplo, el precio del combustible ha pasado de 350 pesos a cerca de 1.500 en menos de un año, lo que se traduce en un impacto directo sobre la rentabilidad del sector. Franco explica que “la mayoría de los chacareros ya habían vendido sus granos a fines de mayo”, por lo que la reciente eliminación de retenciones no les ha beneficiado en absoluto.

La falta de políticas inclusivas que atiendan las necesidades de los pequeños productores es otro de los problemas señalados por Franco. “¿Dónde está la política agropecuaria que favorezca a los que solamente pueden hacer ganadería?”, cuestiona, subrayando la necesidad de un enfoque más integral que contemple las distintas realidades del campo argentino.

El sentimiento rural y la percepción del votante agropecuario

El contexto electoral de Argentina también ha influido en la percepción del campo. El 7 de septiembre, Junín dio un giro político significativo con la victoria de Fuerza Patria, donde Franco observa que el votante del agro es un universo cada vez más pequeño, y que la empatía social hacia el campo ha disminuido en comparación con años anteriores.

Las derrotas del gobierno nacional en las urnas están vinculadas con el fracaso de su modelo económico, el cual ha dejado a los productores en una situación crítica. “Hoy el campo carece de rentabilidad”, advierte Franco, quien destaca que solo los productores “ultra competitivos” logran sobrevivir.

  • La percepción negativa hacia los productores está cambiando.
  • Los prejuicios sobre la riqueza en el sector agropecuario están presentes, pero en disminución.
  • La necesidad de una reacción más contundente por parte de las organizaciones gremiales es urgente.

La importancia de la dirigencia en el sector agropecuario

Franco enfatiza la importancia de una dirigencia efectiva que entienda las necesidades del sector y actúe en consecuencia. Critica la falta de acción por parte de ciertos líderes y destaca que solo algunas voces, como la de Andrea Sarnari, presidenta de Federación Agraria, han alzado su voz en defensa de los productores.

La escasez de financiamiento es otro de los problemas que enfrenta el sector. Aunque hay más opciones de crédito a nivel provincial, las tasas son demasiado altas. “De Nación, menos”, sentencia Franco, indicando que la falta de apoyo financiero es un obstáculo adicional que complica aún más la situación.

En conclusión, el sector agropecuario argentino se enfrenta a una crisis multidimensional que requiere atención urgente. Las políticas públicas deben ser más inclusivas y adaptadas a la realidad de los productores, para permitirles no solo sobrevivir, sino también prosperar en un contexto económico desafiante.

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