
¿Fraude o casualidad? El hombre presentado como “imantado” por las vacunas ya mostraba la misma habilidad en 2014

Un nuevo giro sacude la polémica por el panel antivacunas realizado en el Congreso: apareció un video de 2014 en el que el mismo hombre presentado como “víctima” de las vacunas Covid ya mostraba su habilidad para pegarse objetos al cuerpo… once años antes de la pandemia.
El protagonista es Ángel Cabral, quien fue llevado al Parlamento como ejemplo de los supuestos efectos adversos de las vacunas. Durante el panel, se sacó la remera y mostró cómo elementos metálicos se adherían a su pecho, atribuyéndolo a las dosis de AstraZeneca que había recibido. La escena fue usada como argumento central por los organizadores del acto antivacunas.
El video de 2014 que reaviva la controversia
Sin embargo, en las últimas horas comenzó a circular una entrevista de Mariana Fabbiani emitida en 2014, donde Cabral aparecía mostrando exactamente la misma habilidad: objetos de distintos tamaños se adherían a su cuerpo sin explicación clara. En aquel entonces, se lo mencionaba por su intento de ingresar al Récord Guinness como “hombre imán”.
El hallazgo reabre el debate y dispara una pregunta inevitable: ¿hubo un intento de fraude en el Congreso o se trata de una simple coincidencia?
¿Una puesta en escena? ¿O un malentendido?
Aunque no hay pruebas concluyentes para afirmar que se trató de una maniobra deliberada, el hecho de que la habilidad de Cabral sea anterior a cualquier vacuna plantea dudas sobre la veracidad del testimonio presentado como evidencia en un panel legislativo.
Distintos especialistas consultados en redes sociales remarcan que el fenómeno de “pegarse objetos” suele tener explicaciones físicas simples (como sudor, fricción o textura de la piel) y que no existe evidencia científica que vincule este tipo de situaciones con las vacunas contra el Covid-19.
Críticas por el uso del caso en un ámbito institucional
El video de 2014 generó fuertes críticas hacia los diputados que organizaron el acto antivacunas, quienes utilizaron la demostración como supuesto “ejemplo” de efectos nocivos de la vacunación. Diversos profesionales de la salud y referentes científicos señalaron que se trató de una utilización irresponsable de un caso sin sustento, en un contexto donde la desinformación ya representa un riesgo para la salud pública.
La pregunta que queda abierta
Sin confirmaciones oficiales y con versiones cruzadas, el episodio deja instalado un interrogante que domina la discusión pública:
¿El Congreso fue escenario de una presentación engañosa o simplemente se trató de una coincidencia mal interpretada?
Por ahora, la respuesta sigue en el terreno de la especulación. Lo único seguro es que el material de archivo vuelve a encender la polémica sobre el rol de los discursos antivacunas y la responsabilidad institucional en la difusión de información sensible.
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