
Causa del accidente del ascensor en Las Cañitas según expertos

El reciente accidente en un ascensor en Las Cañitas ha generado una profunda preocupación y debate sobre la seguridad de estos sistemas en edificios modernos. Diez jóvenes, atrapados en un ascensor que cayó desde el séptimo piso, han despertado la inquietud de la comunidad y la pregunta: ¿cómo es posible que un incidente así ocurra en un edificio nuevo? Este artículo examina el contexto del accidente, sus causas y las lecciones a aprender para garantizar la seguridad en el futuro.
El accidente y sus consecuencias
En la madrugada de un viernes, un estruendo sacudió el vecindario de Las Cañitas cuando un ascensor, que transportaba a diez personas, cayó desde el séptimo piso hasta el subsuelo de un edificio en Arévalo al 2700. El accidente dejó a varios heridos, entre ellos dos jóvenes con fracturas en sus piernas, lo que llevó a un intenso operativo de rescate de más de una hora, realizado por los bomberos de la Ciudad y auxiliado por numerosas ambulancias.
El grupo de jóvenes, que regresaba de un festejo de cumpleaños, había excedido la capacidad del ascensor, diseñada para solo cuatro pasajeros o 350 kilos. Este exceso de carga fue un factor crítico en la dinámica del accidente. La situación plantea la interrogante sobre la responsabilidad de los usuarios y la eficacia de los sistemas de seguridad en el vehículo.
La dinámica del accidente: no fue una caída libre
Luis Salvatierra, propietario de la empresa del ascensor, aclaró que el incidente no fue una caída libre. Según su explicación, la cabina del ascensor descendió debido al exceso de peso, lo que provocó que los cables se deslizaran en la polea hasta que impactó en el parachoques del subsuelo. Este tipo de caída no es el mismo que una caída libre total, donde no habría sobrevivientes.
Salvatierra enfatizó que todos los mecanismos de seguridad se activaron correctamente. Si el ascensor hubiera caído libremente, las lesiones serían mucho más graves. En cambio, las lesiones que sufrieron los jóvenes fueron consideradas leves en su mayoría. Sin embargo, también criticó la forma en que se realizó el rescate, argumentando que los daños fueron causados por el mal manejo durante la apertura de las puertas.
El análisis técnico del incidente
El ingeniero Marcos Stersovsky, con una vasta experiencia en el sector, subrayó que el ascensor no se cae en el sentido tradicional a menos que haya una falla catastrófica, como el corte de los cables de suspensión. En este caso, el ascensor no pudo detenerse correctamente en la planta baja debido al exceso de carga y terminó chocando contra el resorte del fondo, lo que resultó en una detención brusca.
En su análisis, Stersovsky destacó la negligencia de los pasajeros al exceder la capacidad máxima indicada en el ascensor. Este incidente refuerza la importancia de respetar las señales de advertencia y las normativas de seguridad. Además, mencionó que los ascensores modernos pueden contar con limitadores de carga, pero su instalación no es obligatoria, lo que implica que la responsabilidad recae en los usuarios.
- El ascensor tenía un límite de cuatro personas.
- El exceso de peso provocó un fallo en la detención.
- No hubo fallas mecánicas en el ascensor.
- La seguridad del sistema funcionó correctamente.
El rol de los controles de seguridad
La Agencia Gubernamental de Control (AGC) de la Ciudad confirmó que la empresa Salvatierra estaba registrada y que se había realizado la última inspección mensual del ascensor de manera adecuada. Cada ascensor debe tener un código QR junto al cartel que indica su capacidad máxima, donde se puede verificar el historial de inspecciones.
Las normativas establecen que todos los ascensores deben ser revisados mensualmente y sometidos a un control más exhaustivo cada seis meses. A pesar de que el ascensor en cuestión había sido habilitado, el consorcio del edificio es responsable de las inspecciones posteriores, lo que plantea interrogantes sobre el cumplimiento de estas normativas.
Una falla que no fue tal: el papel del usuario
El ingeniero Stersovsky resumió la situación afirmando que “el ascensor funcionó como debía”. Ni la mecánica ni el mantenimiento fallaron; el problema radicó en el mal uso del sistema. La combinación de diez personas en un ascensor diseñado para cuatro creó una situación peligrosa, y el sistema actuó en la medida de sus posibilidades.
Para Salvatierra, la conclusión es igual de clara: “Los sistemas estaban en condiciones. Esto fue consecuencia directa de la sobrecarga”. Este evento no solo es un llamado de atención para los usuarios, sino también para los administradores de edificios sobre la necesidad de hacer cumplir las normativas de seguridad y de educar a los inquilinos sobre su importancia.
Reflexiones sobre la seguridad en ascensores
Este incidente ha abierto un debate crucial sobre la seguridad en los ascensores de edificios nuevos y el papel que juegan tanto los controles como los usuarios. En la Ciudad, existen más de 150 mil ascensores en funcionamiento. A pesar de contar con controles periódicos, la responsabilidad última recae en quienes utilizan estos sistemas.
- La educación sobre el uso correcto de ascensores es fundamental.
- Las normativas deben ser cumplidas y reforzadas.
- Los usuarios deben ser conscientes de los límites de capacidad.
- La tecnología de seguridad, como los limitadores de carga, debería ser más común.
En conclusión, la seguridad en los ascensores es un tema que debe ser abordado desde múltiples ángulos: técnicos, normativos y educacionales. El incidente en Las Cañitas no solo destaca la importancia de los sistemas de seguridad, sino también la necesidad de que los usuarios asuman la responsabilidad de su propio bienestar cuando utilizan estos servicios.
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