
Apagón y Salón Oval como último recurso en la política

La economía de un país puede ser un terreno resbaladizo, especialmente cuando factores externos e internos crean un caos financiero. En Argentina, la reciente volatilidad del mercado ha puesto a prueba la capacidad del gobierno de Javier Milei para manejar la situación. Con un panorama incierto y un dólar que sigue en aumento, la presión sobre el oficialismo se intensifica mientras buscan soluciones desesperadas.
Con menos de una semana desde que el presidente Milei se reunió con Donald Trump, el mercado ha reflejado una realidad inquietante. A pesar de la afluencia de dólares de las cerealeras y la intervención de Estados Unidos, el dólar ha subido, el Riesgo País se ha disparado y el gobierno ha tenido que recurrir a medidas drásticas, como restringir la venta de dólares oficiales a través de billeteras virtuales. Este escenario ha dejado claro que la credibilidad del programa económico y cambiario del gobierno está en entredicho.
Medidas desesperadas en un entorno volátil
En las primeras horas del día, el ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió a Milei que el mercado reaccionaría negativamente. Ignorando el llamado de atención, las cotizaciones siguieron su curso y el Riesgo País alcanzó los 1200 puntos, después de haber bajado a 800 una semana antes. La situación se tornó insostenible cuando el dólar oficial llegó a 1450 pesos, lo que obligó al gobierno a vender divisas para frenar la caída.
Fuentes del mercado informaron que el Tesoro Nacional desembolsó más de 650 millones de dólares en un intento por contener la situación. Sin embargo, aunque el dólar había bajado a 1400 pesos, la presión parecía no ceder. La Cancillería, buscando un efecto calmante, anunció una reunión bilateral entre Milei y Trump para el 14 de octubre, un intento que no logró calmar la inestabilidad del mercado.
Este anuncio, lejos de ser un alivio, subrayó la incertidumbre que rodea al gobierno: no hay garantías de que puedan detener la corrida cambiaria. La estrategia actual parece ser mantener el status quo hasta después de las elecciones del 26 de octubre. Las decisiones que Milei y Caputo tomen en los próximos días serán cruciales para enfrentar esta crisis.
Apretando a los vendedores de dólares
La situación ha llegado a un punto en que el gobierno se ha visto forzado a restringir la venta de dólares a través de plataformas digitales. Ariel Sbdar, de Cocos Capital, una de las billeteras virtuales más prominentes, reveló que se les pidió "apagar" la venta de dólares oficiales, un término que ha resonado en las redes sociales y ha generado inquietud en los mercados.
Los clientes comenzaron a experimentar dificultades para acceder a la compra de dólares oficiales a través de estas plataformas. A pesar de que el Banco Central (BCRA) emitió un comunicado afirmando que no había cambios normativos, la presión ejercida sobre las billeteras virtuales fue evidente. Este tipo de medidas informales se han vuelto comunes en el contexto actual, reflejando la desesperación del gobierno por controlar la situación cambiaria.
Además, las cerealeras han cumplido con el 90% de la liquidación de 7000 millones prometidos, pero el gobierno solo logró comprar menos del 30% de este monto. A pesar de las expectativas, las medidas adoptadas por el gobierno parecen haber fracasado. Un banquero nacional comentó que la administración ha tenido que "vender las joyas de la abuela" para intentar controlar la situación, sin tener éxito.
De rodillas ante Washington
En este contexto de crisis, la Cancillería ha anunciado el encuentro entre Milei y Trump. Sin embargo, la realidad es que, desde el mensaje del jefe del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, Argentina no ha recibido apoyo financiero. Las expectativas del gobierno parecen estar puestas en acuerdos comerciales que, si se concretan, no resolverán los problemas inmediatos que enfrenta el país.
Milei ha declarado que Estados Unidos busca un acuerdo geopolítico, pero esto ha generado confusión. La falta de claridad en las intenciones estadounidenses y la necesidad de cumplir con los deseos de Trump han llevado al gobierno a una posición de vulnerabilidad. En medio de este caos, el presidente ha tomado decisiones que parecen alinearse más con los intereses estadounidenses que con los de la población argentina.
Recientemente, el Boletín Oficial publicó decisiones que sugieren un acercamiento a Estados Unidos, incluyendo la privatización de Nucleoeléctrica Argentina y la autorización para el ingreso de tropas estadounidenses al país para ejercicios militares. A pesar de la resistencia social y un rechazo notable hacia la presencia militar extranjera, el gobierno parece dispuesto a ceder ante las demandas de Washington.
La sociedad argentina ha mostrado una clara oposición a las políticas que favorecen la intervención extranjera. Encuestas recientes indican que una gran parte de la población se opone a la instalación de bases estadounidenses en el país. La consultora Opina Argentina encontró que un 50% de la población rechaza el acuerdo con Estados Unidos, mientras que Zubán Córdoba reveló que un 71,5% está en desacuerdo con la presencia militar en Tierra del Fuego.
- Un 50% de los argentinos rechaza el acuerdo con Estados Unidos.
- Un 71,5% está en desacuerdo con la instalación de bases estadounidenses en Tierra del Fuego.
- La privatización de empresas estratégicas genera preocupación.
Este panorama social, junto con la presión económica, pone en evidencia la difícil situación que enfrenta el gobierno de Milei. Las decisiones que tome en los próximos días serán cruciales no solo para su administración, sino también para el futuro económico y social del país. La inestabilidad actual y la desconfianza en el programa económico son desafíos que, en última instancia, definirán su legado.
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