
La mora bancaria se estanca, pero avanza en ciertas líneas

La situación de la mora bancaria en el país ha sido un tema de constante análisis y preocupación tanto para las autoridades como para los consumidores. La reciente tendencia a la baja en los niveles de mora ha generado expectativas, aunque es crucial entender qué cambios están ocurriendo en el sistema crediticio y cómo estos pueden afectar a diversos sectores de la economía.
El panorama actual de la mora bancaria
En junio, la mora bancaria interrumpió su tendencia al alza que se había mantenido durante 19 meses. Este cambio se tradujo en una caída del índice de mora del 7,7% al 7,6% en relación con el total de la cartera de préstamos otorgados al sector privado. A primera vista, esto podría interpretarse como una mejora en la salud del sistema financiero.
A pesar de esta ligera disminución general, se observaron comportamientos diferentes en segmentos específicos. Los niveles de mora en los préstamos personales, por ejemplo, continuaron su ascenso, pasando del 15,9% en mayo al 16,3% en junio. Este aspecto es preocupante, ya que indica que las familias siguen enfrentando dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias.
El informe del Banco Central (BCRA) confirma esta situación, destacando que la estabilización en la mora general podría atribuirse a una desaceleración en el crecimiento de la cartera irregular y a un aumento real del crédito total, que experimentó un crecimiento del 3,1% en junio y del 10,1% interanual.
Análisis de la morosidad por segmentos
La morosidad se comporta de manera diferente según el tipo de crédito. En el caso de los préstamos a empresas, el índice de irregularidad se mantuvo estable en 3,5%, lo que sugiere que las grandes corporaciones han logrado cumplir con sus compromisos, aunque no sin dificultades. Sin embargo, los sectores de la construcción, comercio e industria han experimentado un leve aumento en la mora.
En contraste, el financiamiento a individuos ha mostrado signos de debilidad. La estabilidad en el crédito otorgado, especialmente en pesos, se ha visto afectada por la contención en la oferta de préstamos para el consumo. Esto es relevante dado que aproximadamente el 77% de los préstamos otorgados son en pesos, mientras que solo el 23% restante corresponde a créditos en dólares.
- Préstamos personales: 16,3% de morosidad en junio.
- Préstamos a empresas: morosidad estable en 3,5%.
- Construcción y comercio: leves aumentos en la mora.
- Préstamos en pesos: 77% del total de la cartera de préstamos.
- Préstamos en dólares: 23% del total.
Factores que influyen en la mora bancaria
La situación actual de la mora no es solo un reflejo de la capacidad de pago de los deudores, sino que también está influenciada por diversos factores macroeconómicos y del contexto financiero. Uno de ellos es el estado de las fintech y billeteras virtuales, que muestran niveles de impago que alcanzan hasta el 30%.
Según estimaciones recientes, se calcula que actualmente 1 de cada 4 argentinos con crédito está atrasado en sus pagos, y que un dólar de cada seis prestados a familias no regresa. Esto pone de manifiesto la vulnerabilidad de amplios sectores de la población frente a la situación económica actual.
El BCRA también ha señalado el indicador de probabilidad de default estimada (PDE), que se redujo en 0,2% en junio, situándose en 2,6%. Esta reducción se debe a los altos niveles de cobertura que los bancos mantienen frente al riesgo de crédito, con previsiones totales que representan el 86,6% de la cartera irregular.
Perspectivas a futuro
A pesar de los signos de estabilización en los índices de mora, estos continúan siendo los más altos registrados en los últimos 21 años. Santiago Bausili, titular del BCRA, ha manifestado que es vital monitorear la dinámica de la morosidad, así como identificar los factores que influyen en su evolución. En sus palabras, los procesos de mejora son “lentos” y comparables a procesos digestivos, lo que indica que no se puede esperar una recuperación rápida.
El optimismo del BCRA se basa en dos aspectos clave que podrían revertir el deterioro: la posibilidad de refinanciaciones y la recuperación del crédito a las familias. Estos elementos son cruciales para potenciar el crecimiento del denominador de la fórmula que determina los índices de morosidad.
- Refinanciaciones: podrían ayudar a mejorar la situación de los deudores.
- Recuperación del crédito a las familias: esencial para aumentar la capacidad de pago.
- Monitoreo constante de la dinámica de morosidad: clave para entender el comportamiento del mercado.
Conclusiones sobre la mora bancaria y su impacto económico
La mora bancaria, aunque ha mostrado una leve desaceleración, sigue siendo un indicador preocupante de la salud económica del país. Es fundamental seguir analizando los cambios en el comportamiento crediticio y su impacto en los distintos sectores. A medida que se desarrollen nuevas políticas y estrategias para enfrentar este fenómeno, el monitoreo continuo será esencial para prevenir futuros desajustes en el sistema financiero.
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